El mercado de renta variable es, por lo general, bastante fácil de entender: una sociedad que quiere dinero (o dar salida a sus accionistas) emite acciones y las admite a negociación en un mercado donde sus titulares puedan venderlas y otras personas puedan comprarlas y pasar a ser los nuevos accionistas de la sociedad. Estas compras y ventas se hacen al margen de la sociedad, en una plataforma, al precio que libremente acuerden los particulares. Las acciones “valen” lo que se pague por ellas, pero se emiten con un nominal que establece la sociedad. Esto es, la sociedad puede emitir acciones con un nominal de 5 euros y las acciones pueden comprarse y venderse por un valor superior al nominal o, si las cosas están muy chungas, por un valor igual o inferior al nominal. Ahora, imaginemos que no se quiere que el precio de cotización de las acciones baje nunca de ese nominal. Imaginemos que una sociedad quiere asegurar a sus accionistas un suelo de cotización del que jamás bajará el ...
Deber de lealtad
Gobierno Corporativo de andar por casa.